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Archivo de la categoría: Pensando la práctica

Hasta la igualdad siempre

“Cuando el colectivero me pregunta hasta dónde,
Yo siempre le digo hasta la igualdad”

Así comienza el encuentro de Teatro Foro; esas palabras nos las regala una integrante, medio al pasar, entre muchos comentarios que van circulando. En ese mínimo gesto, ella desarticula un orden mecanizado que rigidiza los cuerpos y sus movimientos.
Un chofer que repite esa pregunta casi sin sentido, averiguando algo que no cambia en nada su recorrido, una pregunta que suele entonarse en un tono policíaco y que lejos de buscar saber algo del otro, solo se somete al mandato empresarial de que todos paguen los 10 o 15 centavos más, que hasta hace poco diferenciaba cada tarifa.
La participante desarma toda esa burocracia vacía y transforma el diálogo automático en poesía, ella va hasta la igualdad. Ella va a la utopía, a producir un lugar que no sabemos dónde queda, pero que queremos construir.
Y da el primer paso produciendo un nuevo sentido en un escenario donde los roles están automatizados, donde las preguntas y las respuestas no dicen nada, donde el otro se vuelve invisible.
El sistema organiza los modos, el lenguaje, los movimientos, el pensar y hasta el sentir. Nos hace esperables, predecibles, controlables. Pero siempre podemos fugar, a veces es un mínimo gesto el que produce diferencia, desvío, sorpresa.
¿Cuáles serán nuestras preguntas monótonas y policíacas? ¿Cuáles serán los gestos para huir de ellas?
No tenemos la respuesta, pero sí un espacio para experimentar y ampliar estos gestos insurrectos.

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De la opresión a la creación de nuevas expresiones. Por Mariano Lania*

El espacio se sigue expandiendo.Nos juntamos con las participantes a pensar cómo convocar a otr@s a sumarse a lo que estamos compartiendo. Entre las ideas surgieron hacer carteles con fotos del taller, y una de ellas propuso la siguiente frase: “Vení a crear tu personaje, Teatro Foro Miércoles de 14 a 16”.

Crear personajes
En la primera etapa del proceso trabajamos en la de-construcción de los personajes que la sociedad nos impone y en la desnaturalización de las relaciones de opresión. Actualmente, y luego de un proceso múltiple, heterogéneo y camaleónico, estamos recorriendo la creación de personajes. La posibilidad de elegir una voz, una manera de desplazarse, una historia, una estética, deseos, temores, proyectos, amigos, amores…

En ese camino nacieron estas Historias…
Hay una mujer que tiene muchas deudas, pero a pesar de eso no puede abandonar su vicio de fumar plumas blancas; mantiene charlas imaginarias con un mayordomo que se fue por que no le pagaba. Ella no puede aceptar que la fama y el éxito la abandonaron. Despintada, sin un peso, sola y en la quiebra insiste en consumir un mundo que le da la espalda.

Una abuela payasa y cantora, espera hace muchos años que llegue su comprometido que la
dejó plantada en el altar. Ella canta la única canción de amor que conoce, está detenida en el
tiempo, como una virgen que repite un mantra. No registra nada de lo que pasa a su alrededor,
solo está atenta a la llegada de cada hombre, creyendo que todos son él. Pero él nunca llega.

Un artista plástico está creando su mayor exposición pero cada vez que llega a su casa el caos
lo agobia, pues su mujer no es ni mas ni menos que la endeudada. Ya le empeñó todas sus
obras de arte y canjeó sus pinturas y pinceles por maquillajes.Como si esto fuera poco la suegra, juntadora compulsiva de firmas, estafa a todos recolectando el gancho de cada uno. Tiene el registro de firma mas importante del mundo, pide autógrafos a la salida de los espectáculos, junta firma para reclamos que no existen, su anhelo es tener la firma de todos los habitantes del mundo.

Así abandonaron el nombre propio, y eligieron otro, otro cuerpo, otra voz, otra historia. En la etapa anterior, sacamos todas las mascaras, y en esta intentamos generar las condiciones para que elijan qué máscaras portar. Máscaras que no tienen que responder a nada de lo esperado por otros, que funcionan como puertas a la multiplicidad.
Ya trabajamos los rostros colectivos de la opresión; seguramente no acabamos con ella, porque como modalidad de relación se presenta de muchas formas, en muchos escenarios, pero la nombramos, la sentimos, la cuestionamos, la foreamos.
Por eso ahora podemos jugar sin la opresión, o con ella, pero no exclusivamente con ella. La opresión no entra al espacio hoy, pero no por que la negamos, sino porque la expresión creativa no le da lugar, invade el territorio. Porque en algún momento del proceso entendimos que la opresión encarna cuerpos, es ejecutada y padecida por personas con nombres y apellido, pero también continúa produciendo efectos más allá de la presencia del opresor. La opresión de la expresión es el resultado de formas de violencia cotidianas y naturalizadas. La creación de espacios de expresión, desactiva esos efectos, produciendo el aumento de la potencia,de las capacidades, del sentir y del pensar. La creación de personajes deja huellas, produce subjetividad, permite la experimentación de habilitar a otros en nosotros. Libera la expresión, dándole nuevas formas.

*Tallerista del Proyecto Música y arte en movimiento.

 

Golpe a la democracia en Paraguay

A partir de los preocupantes hechos sucedidos en Paraguay, donde el parlamento decidió abruptamente– tras un juicio político express y lleno de anomalías – destituir al presidente Fernando Lugo elegido democráticamente, un abismo de miedos e incertidumbres se abre nuevamente en América Latina. Sucesos y discursos que creíamos haber dejado atrás luego de décadas de dictaduras sangrientas en la región, reaparecen en nuestros países y pretenden instalarse con renovados métodos.

Desde Crisol Proyectos Sociales repudiamos el golpe de estado en Paraguay y nos solidarizarnos con el pueblo paraguayo; con la convicción de que la vulneración de las garantías constitucionales de un país es un gravísimo hecho que debe hermanarnos para no permitir que los atropellos del pasado se repitan en este presente que tanto esfuerzo nos costó conseguir.

 

Abriendo nuevas posibilidades

Reflexiones sobre un día de trabajo en el taller de Teatro Foro del Proyecto Música y arte en movimiento.
Por Lic. Mariano Lania*

La posibilidad de “forear” podría ser pensada como la posibilidad de encontrar colectivamente las salidas de los lugares opresivos. La fuga de aquellas relaciones que nos estristecen.
Mientras trabajamos en ese proceso, y en la creación de escenas que nos permitan llegar a ese horizonte, vamos quebrando los moldes, esos que nos dicen cómo y qué debemos ser, esos que impiden nuevos movimientos. Para lograrlo invitamos a cada participante a dibujar, a experimentar y a imaginar otra corporalidad para poder ser habitada por extrañas. Otros movimientos, ritmos, velocidades.
Los cuerpos tímidos, mecanizados, entristecidos, comienzan a producir otras posibilidades:
desde una artista plástica que pinta las escenografias del Teatro Opera, hasta una payasa detective y malabarista, tía de “Susana la del Millón”, que la espera para reclamárselos desde hace 20 años. Una Coco Chanel, artista aristocrática, que luego de ser estafada se encuentra en la ruina pero con “aires de grandeza”, camina sobre unos tacos imaginarios, porque perdió hasta los zapatos; otra mujer busca su ritmo, vive bailando para encontrar el ritmo propio; ¿salsa, rock, cumbia, clásico? también es una estafadora que necesita que le firmen papeles, recolecta firmas, colecciona sellos. Una payasita rosa, dulce, empalagosa, a la que por momentos le irrumpe una fuerza grave, violenta e imperativa, como un péndulo que va de un estado a otro. Por último, un percusionista uruguayo, gay, en busca de un hombre musculoso.
Desde estos ropajes aumentaron su capacidad de afectar y ser afectadas, traspasaron los límites de la propia identidad, la utilizaron como pintura para bosquejar otras líneas; crearon otras historias, produjeron otros encuentros. Bailaron, rieron, jugaron y así experimentaron la potente sensacion de “ser otra/os”.

*Psicólogo. Tallerista del proyecto.

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Cerramos nuestro mes de festejos por el 18º aniversario

Por Laura Cedeira*

Hoy es mi turno de dedicar unas palabras a esta institución en la que trabajo desde hace un poquito más de un año (qué poco suena un año al lado de 18, ¿no?) .
Podría recordar cómo llegué a dar con ella o en qué situación profesional y personal me encontraba, sin embargo lo que me gustaría resaltar a mí en este breve texto que hoy me toca escribir es una sola cosa: la gente con la que trabajo. “Buen clima laboral” suelen llamarlo; sí, para mí el clima siempre está despejado cuando voy a Crisol. Es la primera vez que ir a un trabajo me provoca entusiasmo más allá del proyecto en el que participe; eso me hace sentir bastante privilegiada, especialmente luego de tantos años de precarización y flexibilización laboral, donde uno debía acatar las reglas del mercado sin demasiadas aspiraciones.
Los que formamos Crisol – y por lo que estuvimos leyendo durante este mes aniversario, también los que la conformaron a lo largo de estos 18 años- somos un equipo de profesionales de diversas disciplinas, de diferentes edades y con diferentes historias a cuestas que lograron encontrar la química necesaria para trabajar en conjunto sin privilegiar el interés propio por sobre el bien común y con un especial compromiso con el trabajo. Me viene a la mente una palabra (inventada) para definirlo: “sentimental compromiso” con el trabajo, ya que creo que cuando a la profesión se le suma vocación, pasión y sentimiento los resultados siempre tienen que ser los esperados.
Es así entonces que, desde mi sentimental compromiso con la organización y como la crisolera más reciente, auguro más años de proyectos sociales que colaboren en concretar los anhelos de más argentinos y argentinas.

*Responsable de Comunicación

 
 

“Tenés que conocer a Crisol”

Por Samanta Doudtchitzky*

Llegué a Crisol a través de una de esas generosas personas que abren puertas constantemente y te invitan a pasar. “Tenés que conocer a Crisol”, me dijo. Así lo hice, tímidamente. Estaba terminando la carrera.
Como muchos de mis amigos y colegas gran parte de nuestra formación se desarrolló bajo un paradigma social y político que no viene al caso recordar acá, a riesgo de matizar el tono festivo de este mensaje. Felizmente, la salida al mundo profesional me encontró en otro contexto. Desde entonces Crisol fue para mí punto de referencia. He participado de distintos proyectos, asumiendo distintas responsabilidades; aprendí mucho, muchísimo, en cada uno de ellos y le di sentido el concepto de crisolización que se aplica tanto a proyectos como a personas pero que fundamentalmente da cuenta, a mi entender, de una forma y dinámica de trabajo: responsable, comprometido y colectivo. Me siento afortunada de formar parte de este espacio y de celebrar hoy sus primeros 18 años.

*Consultora del área Política Social.

 

A veces las ilusiones se hacen realidad…(igual que pasa con los proyectos)

Por Paula Bianchi*

Allá por 1998, cuando me encontraba en plena carrera universitaria y buscando reemplazar una serie de trabajos que no me representaban un aporte en ningún sentido, me enteré, casi por casualidad, que existía una ONG llamada Crisol. Me contaron más o menos a qué se dedicaba y que estaba necesitando una asistente administrativa. Tuve la sensación de estar frente a una posible buena noticia: ¡Crisol buscaba una asistente y yo buscaba trabajar en una ONG como Crisol!.
Fui a una primera entrevista con Silvia Kremenchutzky y salí con un entusiasmo que no me entraba en el
cuerpo, diciéndome a mí misma “no me quiero ilusionar”. Mientras intentaba manejar mi incapacidad para no ilusionarme, me llamaron para una segunda entrevista que fue con Silvia y con Cristina, ambas directoras de la institución en ese momento. Ese día me comunicaron que había quedado seleccionada y, la verdad, no pude disimular la alegría que tenía. Así comencé mi trayectoria en Crisol –y una etapa de mucho enriquecimiento en lo personal y profesional- como asistente administrativa (también era contable, pero en fin) asistente técnica, asistente técnica pedagógica y más tarde coordinadora de proyectos.
Crisol es una institución en la cual se trabaja seriamente, con compromiso y responsabilidad, con la mirada puesta en los que menos tienen, donde prima el bien común, sobre el bien individual. Es también un espacio de encuentro de amigos, de aquellos con la habilidad de no confundir cariño y buena onda con trabajo: a la hora de trabajar el encuentro es ineludiblemente entre profesionales (¡aunque el cariño es enorme!).
Yo viví y aprendí innumerable cantidad de cosas –y sigo- además de conocer personas realmente maravillosas en Crisol, pero una que vale la pena destacar es que es posible trabajar intensamente, con alegría, en un ambiente saludable y de mucho aprendizaje, regidos por los valores que no solo figuran en la folletería institucional, sino que se respiran en el día a día.
Por esas cuestiones de la vida -maternidad, entre otros- no siempre me encuentro participando directamente de los proyectos pero, como nos pasa a tantos, es y será siempre mi lugar;  y cuando me preguntan a qué me dedico, además de contar otras cosas, lo digo con orgullo y sin dudar: “Yo trabajo en Crisol”.
Felices primeros 18 años a todos los que hicimos, hacemos y seguiremos haciendo Crisol, a quienes están remando fuertemente ahora, a los que pasaron y dejaron su huella, a los que permanecen y a los que se sumarán. Y muy especialmente a Silvia que incansable y sostenidamente comparte su conocimiento con pasión, nos enseña el arte de imaginar nuevas alternativas en situaciones que parecen sin salida y gestiona la institución con gran pericia y con mucho amor.

¡Muy feliz aniversario!

*Consultora especialista en Educación.

 

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